Mientras caminaba descalza por la colina,
sintiendo el palpitar de la tierra en sus pies, observando cada flor como si
nunca hubiera conocido de su color, escuchando al mismo tiempo el viento que
arrastraba consigo las nubes. Pronto llegaría el invierno, pensaba, ya no
habría tiempo para escuchar charlas de estrellas, para sentir suspiros de
flores. Muy dentro de sí sabía que esa época solo traía tristes recuerdos para
su familia. Pero ella lo veía de otra manera, era como el momento para ayudar,
para meditar, aunque fuera esta la forma más extraña de olvidar a ella le
funcionaba. Así que hasta que llegara el invierno podía disfrutar de sentir el
mundo más cerca, de poner atención mientras su vida pasaba.

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